Cuento para aprender a esperar. Yo primero-Me first

Yo primero, Me First! es un libro perfecto para trabajar los tiempos de espera con los peques de la casa. Aprenderán que no siempre es bueno ser el mejor en todo y que hay que saber perder.

Todos los niños pasan por una época en su vida donde se creen el centro del universo. Normalmente suele darse en edades tempranas, sobre los 3-4 años. Es la etapa más ególatra que presentan y que es común a todos. (Otra cosa distinta es que más adelante, haya personas que destaquen por su personalidad competitiva).

En esta etapa, los niños quieren ser los mejores en todo, los primeros en todo, el centro de todo, y si no lo logran, aparecen las rabietas y pataletas pertinentes.

Primero

Queda de mano de los padres y de los profesores hacerles ver que no pasa nada por perder de vez en cuando. Está bien querer ser bueno, porque es un rasgo de superación por parte del niño, pero tampoco tiene que tornarse obsesivo, porque entonces estamos ante un problema y no precisamente de los que se corrigen fácilmente.

Es en esta edad cuando tienen que aprender y trabajar su tolerancia a la frustración. Hablábamos de esto hace un tiempo, en otro artículo que escribimos al respecto.

Si os paráis a pensar un poco, seguramente todos tendréis algo en común conmigo. ¿Quién de vosotros no tenía en clase un compañero que odiaba perder cuando se jugaba a algo y terminaba siempre peleándose con los que ganaban? ¿Quién no tuvo un compañero que lloraba por haber sacado un 9.75 en lugar de un 10 en el exámen de turno?

¿A que sí? ¿No os daba mucha rabia, sobre todo el segundo ejemplo que os acabo de poner?

Yo siempre pensaba… «pero vamos a ver, si estás a 0.25 de conseguir un 10, ¿De qué te quejas? ¿Qué queda para los demás entonces, que de misericordia conseguimos aprobar?».

Muchas veces eran simples llamadas de atención. Ganas de ser el centro de los comentarios de la clase, pero en otras ocasiones el sufrimiento era real.

Yo conocí a dos tipos de persona que actuaban de esa forma, y ahora entenderéis la importancia del buen papel por parte de padres y profesores.

  • Por un lado estaba el/la que lloraba porque en su casa la reñirían si no llegaba a la nota máxima.
  • Por otro estaba el/la que lloraba de rabia por no haber conseguido ser el mejor de la clase.

Es muy distinto ¿No?

  1. El hecho de exigir una nota máxima a un niño, puede a veces traer consecuencias negativas. Está muy en peligro la autoestima de ese niño o esa niña, tan importante en el desarrollo cognitivo, psicológico y emocional.
  2. El que sea el propio alumno/a quien se exija a sí mismo y se frustre si no lo logra, es señal de personalidad competitiva, ególatra, individualista… que no siempre son las mejores características, sobre todo cuando se llevan al extremo, porque si bien es cierto que pueden lograr el éxito, rara vez lograrán ser felices.

Como todo en esta vida, un poco gusta, pero mucho cansa.

Debemos, como adultos, hacer hincapié en la famosa frase : «Lo importante no es ganar, lo importante es participar».

¿De qué forma podemos ayudarles a entender que no todo se basa en ser el mejor?  Por medio del juego.

Todos sabemos que los niños cuando son pequeños son esponjas, absorven todo lo que ven y copian mucho. Aprovechemos eso y seamos nosotros su modelo a seguir.

No hay nada mejor que practicar y practicar para que algo quede bien aprendido y arraigado. Asi que… practiquemos. Juguemos con ellos.

Cualquier cosa puede servir de ejemplo. Un juego de mesa, un juego de palabras, un juego de construcción. Da igual. Siempre habrá uno que gane y otro que pierda.

Dejémosles ganar y felicitémosles por ello.

Cuando sean ellos quienes pierdan deberán  felicitar al vencedor.

Al principio seguro que cuesta un poco, porque como antes comentábamos, en determinada etapa de la infancia, los niños tienen el ego por las nubes, pero no importa. Hay que insistir hasta que lo interioricen.

Una buena forma de adquisición de conductas es por medio del refuerzo positivo. No debemos en este caso premiarles cuando ganan, si no cuando no se enfadan si pierden.

Esto es una carrera de fondo. Pero debemos ser firmes y consecuentes con nuestra forma de pensar. No pasa nada si lloran al principio, terminarán aceptando la derrota y será bueno para su futuro. Aumentará su tolerancia a la frustración, algo clave para un buen desarrollo psicológico y emocional de los pequeños.

Otra buena forma de trabajar este tipo de comportamientos es por medio de la lectura. Con historias que los niños puedan entender con facilidad y les hagan ponerse en el lugar del personaje para verse reflejados de alguna manera.

Desde la editorial PICARONA, nos han hecho llegar este estupendo cuento titulado YO PRIMERO/ME FIRST! (es bilingüe)

Ed.Obelisco, Yo primero

Un cuento para aprender a esperar el turno.

Pinkerton es un cerdito que siempre quiere ser el primero. Durante una excursión con los cerdo-scouts, sale disparado con la esperanza de poder comer de nuevo y se encuentra con una extraña criatura que le enseña una importantísima (¡e inolvidable!) lección.

Podéis adquirirlo pinchando —-> AQUI

 

 

21 opiniones en “Cuento para aprender a esperar. Yo primero-Me first”

  1. Muy interesante el post, la verdad es que cuando la etapa del «yo primero» no se deja en eso, una estapa, la frustración termina haciendo mella. El libro parece un muy buen recurso para hacérselo entender a los peques, ya nos dirás que te cuenta la profesora 🙂 Por cierto, yo lo del inglés también lo hubiese dejado a otro jajaja. Un abrazo!!

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    1. Sí, la Sra Jumbo tiene que contarnos la experiencia de la profe de inglés. Ya se lo recordaré para que nos lo escriba en un tiempo ;). Me alegro mucho que te haya gustado el artículo. Muchísimas gracias.

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  2. Llevo mucho tiempo trabajando eso que cuentas con el mío. Y me resulta más llevadero perder contra otro que contra la máquina. Y eso que sus amigos celebran una victoria como si hubieran ganado un torneo, je je je. Ya les dice (y tristemente es el único que lo hace, doy fe) que lo importante no es ganar, sino participar y pasarlo bien. En fin, como siempre, si los demás padres no colaboran, nada que hacer… Besitos

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  3. 🙂 ¡Gran post, solo añadiría lo que, casualidades de la vida, he leído hoy mismo y me ha encantado (no me preguntéis dónde, pero si lo encuentro os paso el link) «Lo importante no es participar ni tampoco ganar; lo importante es aprender» 😉

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      1. Bueno, no es mía, pero espero que la copia de la copia sea fructífera 😀 😀 😀 Lo malo es que se leen tantas cosas al cabo del día, que a veces no recuerdas dónde has leído qué 😉 ¡Un abrazo, Gloan!

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  4. Todos conocemos a algún niño de esos que nos cuentas, que sufren si no sacan la mejor nota de la clase. Es una pena, pero muchas veces la culpa no es del niño, sino de los padres que fomentan ese comportamiento.
    Como siempre me encanta ver tus videos y me hace mucha gracia ver en qué detalles pone tu hijo la atención. Los ojos de un niño no son los de un adulto, siempre ven cosas distintas y eso siempre es sorprendente.

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    1. Claro, es una de las opciones, que sean los padres quienes fomenten esa competitividad. Al final, acaban siendo clones de sus progenitores para bien o para mal. Una pena cuando el modelo es este ¿verdad? .
      La Sra Jumbo es la caña haciendo videos, voy a tener que empezar a pagarle, a ella y a su hijo, claro, que es la estrella siempre 😀

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  5. Mi hijo está en una etapa similar, pero él compite desde la arrogancia. Te pregunta por ejemplo: mamá como se llama eso?, llave inglesa le contesto y me suelta un «no» seco y arrogante, es un silaco (y se inventa palabras). Como por decir yo lo se y tu no. A veces divierte pero cuando son 15 al día la diversión pasa a otra cosa. También le da por echar carreras conmigo, quiere que hagas lo que el exige (no pide) y si le explicas que tienes que hacer otra cosa te vuelte con el mismo «no» arrogante y cuando ya no le sirve lloriquea. Se ve que echa el pulso desde la arrogancia intentando «mandar» el. Diría que está entrando en la etapa, así que me viene bien tenerlo en cuenta.

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    1. Paciencia y más paciencia… no te queda otra. La etapa del NO es de las más «coñazo» que existen, y tienes razón, un poco hace gracia pero llega un punto en que… lo matarías jejejejeje. Están echando pulsos constantemente para saber hasta donde pueden llegar. A mí el ser firme siempre me funciona. Aunque duela, a la larga compensa ;). Mucho ánimo. El libro es una joyita.

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      1. Me planteo el libro si, de hecho lo voy a buscar. Aunque le hemos comprado algunos de temática: amabilidad, enfados y demás, no han surtido mucho efecto. Espero que nos ayude un poco a llevar esta etapa. Es tal como dices, el tonito que usa a veces te saca de quicio, y toca buscar la simpatía donde ya no la tienes por no darle una mala contesta. Paciencia a carros!

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  6. Mi bichilla no conoce lo que es la paciencia ¡ni parece que lo vaya a saber nunca! Y encima, eso la frustra, no sabe esperar, lo quiere todo ya, y como no siempre puede ser lo que ella demanda, empieza a enrabietarse. ¡Qué paciencia! No sé yo si el librito me lo solucionaría…

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