Muy buenos días.
Después de un parón para descansar y desconectar, volvemos a la carga. En realidad, yo y solamente yo vuelvo a la carga. Mi compañera, la Sra Jumbo, no estuvo tan sumamente perdida como yo lo estuve.
Me hacía falta un descanso, un tiempo para disfrutar del verano y de los míos. Porque, aunque parezca que no, un blog da mucho pero que mucho trabajo. Las ideas se terminan, los ánimos decaen y todo eso se refleja en este rincón. Así que… ahora ya, con las pilas cargadas, vuelvo a la realidad y a la rutina diaria para seguir contándoos cosas interesantes que creo pueden servir de ayuda en muchos aspectos de la vida de los niños y de los papás.
Y qué mejor forma que empezar hablando del tema por excelencia en ésta época del año.
LA VUELTA AL COLE.
Hace tiempo que circula por Internet uno de esos retos tan de moda hoy en día. Hacerse una foto con un motivo en concreto. Esta vez se trata de imitar una campaña publicitaria que surgió a raíz de la famosa vuelta al cole. Era una madre dando saltos de alegría porque los peques volvían a la rutina escolar y sus hijos con cara de pocos amigos demostraban muy poco interés al respecto.
Y es que no siempre somos conscientes de lo que estas cosas suponen para los pequeños. Más aún cuando hablamos de la primera toma de contacto con el mundo escolar.
Seguro que muchos de vosotros recordaréis vuestro primer día de colegio. Yo tengo una vaga imagen de lo que fue para mí. Recuerdo ir vestida con el uniforme a cuadros y un mandilón blanco y azul clarito a rayas. En la parte donde iba mi nombre cosido a mano (mi madre siempre fue muy de hacer esas cosas y además se le daban y se le dan genial) también colgaba una cartulina plastificada de color amarillo que ponía Preescolar 1 A. Había niños con cartulinas de otros colores, rojo, azul, verde… dependiendo de la letra y el curso al que pertenecían.
También me acuerdo de hacer una fila en un patio cubierto y de llegar a una clase donde las sillas me parecían diminutas. Como si yo fuese un gigante o algo así.
Nunca me quedé llorando ni de mala gana en la escuela, porque soy una persona muy sociable. Me encantaba jugar con otros niños y conocer amigos nuevos.
Pero sí recuerdo que había quienes pasaban las horas llorando sin parar y llamando a sus mamás o a sus papás.
Como se trata de algo rutinario y a lo que estamos acostumbrados, no nos paramos a pensar en que los más pequeños pueden sufrir realmente ante cambios de este tipo. Muchos de ellos, con a penas 2-3 años no entienden más allá y solamente piensan en que quieren estar con sus papás.
A veces la situación desemboca en episodios de miedo que los niños no son capaces de controlar ni tampoco son capaces de expresar.
Las emociones juegan papeles realmente importantes en nuestras vidas y debemos tenerlas muy en cuenta cuando suceden cambios trascendentales en ellas, sobre todo si hablamos de los pequeños de la casa.
El miedo es una reacción emocional normal y natural que todos hemos sentido alguna vez, y que provoca en nosotros una sensación desagradable y de tensión. Nos pone en alerta ante cualquier situación percibida como peligrosa, para que seamos capaces de activarnos y de encontrar la mejor solución posible.
De esta forma es como Teresa Arias y Eva Clemente describen una de las emociones más latentes en los primeros días de escuela.
Ellas son los motores de la Editorial Emonautas, una editorial infantil especializada en cuentos de educación emocional y en valores. Nace para acompañar a niños y niñas a explorar el inmenso espacio de las emociones, enseñando a reconocerlas, entenderlas y expresarlas de una manera sana y divertida. Y, al mismo tiempo, ofrece una herramienta educativa para padres, madres y profesores.
Por medio de Blef, un personaje muy simpático y tierno, nos irán contando las emociones que todos y cada uno de nosotros podemos sentir. Además, con sus historias, nos enseñan a expresarlas y a saber canalizarlas.
En esta ocasión, Blef no consigue dormirse. ¿Será que no tiene sueño? ¡Nooooo! Lo que pasa es que mañana es su primer día de colegio. El suyo y el de tod@s sus compañer@s.

DATOS DEL LIBRO
Nº de Páginas: 48
Edad recomendada: A partir de 3 años
Encuadernación: Tapa blanda. Cosido
Editorial: Emonautas
Colección: Los tentáculos de Blef
ISBN: 978-84-945309-4-4
Cada niño y cada persona en general, expresamos nuestras emociones de formas muy diferentes. Cuando somos pequeños, muchas veces no sabemos cómo debemos hacer para expresar eso que nos está ocurriendo. Por eso es muy importante el papel de los papás o tutores. Ellos son los que deben estar muy atentos a cualquier señal que el pequeño muestre.
Hay quien demuestra el miedo llorando, hay quien lo hace notar quedándose mudo, o gritando sin parar.
En el cuento, Blef demuestra que siente miedo con llamadas de atención continuadas. Es su mamá quien se da cuenta de lo que le está pasando porque tiene comportamientos atípicos.

Pero, ¿Qué pasa cuando los niños lo sienten y no lo demuestran de ninguna forma?
Debemos tener en cuenta que las personas tenemos tres maneras principales de comportarnos frente al miedo:
- la huída
- el enfrentamiento
- la pasividad
Las dos primeras son fácilmente reconocibles, solo es necesario prestar un poco de atención al comportamiento del niño. Pero la pasividad no lo es tanto.
Pueden ser signos de comportamiento pasivo:
- Quedarse quieto, paralizado, sin hacer nada.
- Hacer muchas cosas a la vez sin un objetivo concreto.
- Comportarse en función de lo que los demás esperan que hagan. (sobreadaptación)
- Episodios de olvidos, autoagresiones o agresividad para con los demás.
Debemos siempre tener claro que los miedos también van en función de la edad del niño. A los dos años es muy común que tengan miedo a los ruidos fuertes. A los 4-5 años suelen tener miedo a la oscuridad. A los 6-8 años tienen miedo a la soledad. A los 9.12 años se centran en el miedo a la muerte.
Todas estas curiosidades están incluídas en la guía para padres y educadores al final del cuento . Podéis saber un poco más sobre él haciendo click en el siguiente enlace —> Los tentáculos de BLEF. Miedo.
Para finalizar os dejo una lista de cosas que NUNCA debemos hacer si un niño tiene miedo.
- Ignorarlo. Con esa actitud pueden entender que tener miedo es malo.
- Reaccionar de manera exagerada. Si tú te muestras nervioso, ellos se mostrarán más nerviosos todavía y podrán hacerse mayores sus miedos.
- Burlarse. El miedo es muy libre. Lo que para tí es una tontería, para otro puede ser un mundo.
- Obligar a enfrentarlos. Deben estar preparados para ello, si no, podría ser contraproducente.
- Hablar de sus miedos delante de otros. Pueden sentirse coaccionados o ridiculizados y eso juega muy en contra de la persona que lo sufre.
- Enfadarse o regañar por tener miedo. Muchas veces son sensaciones incontrolables y pueden no entender el motivo del enojo.
- Mentir para evitar que tengan miedo. Si después sucede lo que ellos pensaban será peor el remedio que la enfermedad.
- Asustarles. No es aconsejable hacerlo cuando el niño en cuestión tiene miedo, aunque sea en broma.
- Usar el miedo para que obedezcan.
- Transmitirles tus propios miedos. Si tú tienes miedo a un perro y se lo haces ver, ellos también le tendrán miedo, aunque en un principio no sea así.

No hay nada mejor que mantener la calma, ser pacientes y acompañar a los niños en todo. Es la única forma de que superen sus miedos y aprendan a expresar lo que sienten, sin miedo a ser juzgados.
¿Qué os ha parecido la idea de tratar los miedos a través de un cuento? ¿Conocíais a la editorial Emonautas? ¿Os acordáis de vuestro primer día de cole? ¿Y vuestros niños, son miedosos?
Sed buenos.
Gloan.