Mi pasión por los cuentos crece sin parar. Cada vez me gustan más las historias que me encuentro y que las editoriales nos ofrecen porque de todas puedo sacar un aprendizaje nuevo. Tengo en mente organizar una biblioteca espectacular para cuando mi hija crezca. Quiero proponerle lecturas con las que se divierta pero con las que también vaya educando su interior.
A simple vista, un cuento puede parecer simple, pero si lo estudias en profundidad verás que detrás de unos dibujos preciosos y un texto corto, a veces se esconde algo muy muy grande.
La reseña de hoy gira en torno a un cuento de la editorial Edebé.
El conejito que quería un bollito

Autor: Ramón Besora
Ilustradora: Zuzanna Celej
Número de páginas: 32
Tamaño: 24.7 x 24.7 cm
Encuadernación: Cartoné
¿De qué trata y para quién va dirigido?
El argumento es bastante simple porque el cuento está pensado para primeros lectores. El protagonista principal es un conejito que se levanta muy hambriento y termina contagiando a todos los habitantes del bosque. La edad recomendada para leerlo es a partir de 3 años.

¿Qué aprenden los niños con este cuento?
El conejito tiene muchas ganas de preparar su desayuno, pero para conseguirlo le ayudan todos los demás animales. El petirrojo trae un huevo, las hormigas la harina, las abejas la miel, el sapo y la rana piñones, el erizo anises, el oso las fresas y el pájaro carpintero aporta las virutas para el fuego. Solo hay uno, el caracol, que prefiere comer hojas tiernas.
El trabajo en equipo, tan importante para los peques, está presente en cada página de este cuento y es el mayor aprendizaje que pueden llevarse de esta lectura tan bonita.
Saber trabajar en equipo es fundamental para desenvolverse con soltura en la sociedad en la que vivimos, por eso es tan importante que aprendan desde bien pequeños cómo se hace. Mientras interiorizan esta forma de actuar están aprendiendo un montón de cosas al mismo tiempo, por ejemplo:
- Respetarse los unos a los otros.
- Saber esperar.
- Escuchar a los demás.
- Ser empáticos.
- Tolerar la frustración.
- Controlar impulsos.
- Expresar debidamente las emociones.
- Tener seguridad en uno mismo.

El trabajo en equipo puede aprenderse en la escuela, donde cada vez está más normalizado, pero también se puede trabajar desde casa y cuanto antes mucho mejor. Nada como predicar con el ejemplo para dejar huella en los peques. Es importante, por ejemplo, hacerles saber que para que haya una buena organización y un ambiente adecuado diariamente, deben colaborar todos en la ejecución de las tareas domésticas. Cuando son pequeños pueden realizar cosas simples pero que se vean igual de implicados que el resto de la unidad familiar. También se puede trabajar en equipo mientras se juega en familia. Hay muchos productos en el mercado, juegos de mesa o para disfrutar al aire libre que sirven para esto…
¿ Y por dentro cómo es?
Si algo llama la atención de este cuento desde el momento en el que lo ves son sus ilustraciones. Están hechas con una delicadeza y un mimo excepcionales. Predominan los tonos otoñales, perfectos para esta época del año.

Las imágenes permiten hacer una interpretación propia del libro, de forma que no es necesario saber leer para poder disfrutar de él. Los más pequeños, viendo los dibujos serán capaces de hacerse una idea general del argumento. Es otra forma de leer que no debe pasarse por alto.
Además el cuento viene narrado en forma de poesía, lo cual gusta mucho a los peques y les engancha aún más a la historia que les presentamos. Siempre son un acierto los cuentos de este estilo.
Si lo quieres…
