¿Por qué existen los amigos imaginarios? y un cuento

¿Qué son los amigos imaginarios? Curiosidades y un cuento precioso para trabajar con los peques de la casa.

¿Alguno de vosotros tuvo de pequeño un amigo imaginario? ¿Os ha tocado vivir esta experiencia con alguno de vuestros pequeños? En mi caso nunca fue así, no se ahora con la llegada de la heredera lo que me deparará el futuro, pero por si acaso y porque es un tema que siempre me llamó mucho la atención, estuve investigando un poco y sacando conclusiones de ¿Por qué existen los amigos imaginarios? y ¿Cuándo suelen aparecer?. Os lo cuento a grandes rasgos.

¿Qué es un amigo imaginario?

Es un amigo que realmente no existe. No suelen formar parte de la realidad, normalmente son personajes de cuentos, superhéroes, peluches, muñecos… con los que los niños interactúan como si fuesen reales pero no es así. De la misma forma que aparecen en la vida de los peques desaparecen e incluso puede ir por épocas y tener más de un amigo imaginario. Un día es un muñeco y dentro de unos años su amigo imaginario es un personaje de un libro.

¿Cuándo aparecen los amigos imaginarios?

No es que por regla general todos los niños pequeños tengan amigos imaginarios ni muchísimo menos. Los hay que sí pero también los hay que no. En mi caso nunca tuve ninguno y mi hermana, que yo sepa, tampoco. Sin embargo una de mis alumnas lo tiene. También es cierto que es una niña con Síndrome de Down y en ese caso habría que pensar de otra manera. Pero lo tiene y pasa grandes ratos hablando con él. Suelen aparecer desde los 2-3 años hasta los 7-8, o en caso de niños con discapacidad pueden perdurar en el tiempo.

¿Por qué existen los amigos imaginarios?

No hay un motivo ni razón exacta que determine el por qué de esta situación. Hay diferentes conjeturas al respecto. Unos dicen que puede darse en niños que no tienen hermanos o que viven en ambientes donde todas las personas que le rodean son adultos y usan a los amigos imaginarios para tener a alguien de su edad con quien jugar, pero también es cierto que muchas veces los niños y niñas que tienen amigos imaginarios viven en familias con más hermanos y tienen amigos de su misma edad, con lo cual no es algo determinante.

También se dice que suele pasar en niños con mucha imaginación y creatividad capaces de desarrollar mucho la fantasía. Pero tampoco es algo que justifique con razones de peso el por qué aparecen estos amigos imaginarios en sus vidas, son solamente especulaciones.

¿Cómo deben reaccionar los padres ante esta situación?

Lo mejor es normalizarlo. Es cierto que muchas veces los padres no se dan cuenta de que su hijo tiene un amigo imaginario porque ellos mismos , los niños, saben que no es real y aprovechan para jugar con él cuando nadie les ve.

En el caso de que sí se percaten de la existencia de estos amigos, los padres no deben reñir a los niños pero tampoco alentarlos a que sigan con ese juego. Deben jugar un papel un tanto imparcial. No es nada malo que los niños tengan ese amigo pero deben ser conscientes de que es algo imaginario y no real. Si ven que los pequeños prefieren jugar con su amigo imaginario a jugar con sus iguales deben explicarle bien las cosas y si persiste la actitud ponerse un poco más en posición de alerta. Hay que estar pendiente también de la relación que mantiene con ese amigo, hay veces en que los niños se escudan en ellos para hacer trastadas. Conozco algún caso en el que el niño le pegaba a otro y echaba la culpa a su amigo imaginario. Muy astuto por su parte, pero esas cosas es mejor cortarlas a tiempo. También es necesario controlar la relación que tienen porque por ejemplo hubo casos en los que el niño quería hacer lo mismo que su amigo imaginario (Superman) y terminó precipitándose por una ventana. Esas son las cosas peligrosas que hay que saber atar y evitar males mayores en un futuro. Por lo demás, los amigos imaginarios son totalmente inofensivos.

Todo esto surge a raíz de un cuento que leí hace poco. Es de la Editorial Picarona y se titula El Dragón bueno y el dragón malo.

editorial picarona. El dragón bueno y el dragón malo

 

El Dragón Bueno y el Dragón Malo siempre están junto a Florian. Ellos tres forman un trío invencible. Pero los dragones no quieren ir a la playa; el agua es para los peces, no para los dragones… bueno, y, quizás, puede ser que además tengan un pelín de miedo, ¿quién sabe?

El libro cuenta la historia de Florian y sus dos amigos imaginarios. Un par de dragones que conviven diariamente con él y le ayudan a enfrentarse a su día a día. Los dragones viven fuera de su casa, no viven con él, pero todos los días acude a su encuentro para jugar y divertirse un buen rato. Cuando los dragones entran en casa de Florian tienen que hacerse pequeños para poder acceder, ya que de lo contrario al ser demasiado grandes no podrían hacerlo.

dragón bueno y dragón malo

Cada dragón tiene unas características distintas que los diferencia muy bien y Florian disfruta muchísimo de su compañía. Un día les invita a ir con él a la playa pero no sabe cómo hacerlo para que su madre no se entere. Después de mucho pensar, decide que es mejor contárselo para ver si ella le da una mejor solución. Así lo hace, y terminan pasando un maravilloso tiempo en familia.

dragón bueno y dragón malo

Con este libro, podemos educar a los pequeños en el mundo de la imaginación y la fantasía. Hablarles de los amigos imaginarios si así los tuvieran y acercarnos un poco más a ellos para que entiendan que no es nada malo. Pero también debemos aprovechar para explicarles donde está el límite entre lo real y lo imaginario, para evitar problemas a futuro.

 

¿Conocíais este cuento? ¿Qué os ha parecido? ¿Vuestros peques tienen amigos imaginarios?

 

Un saludo y sed buenos,

 

Andre

¡No ha sido culpa mía! It wasn’t my fault.

Un libro bilingüe para los peques de la casa.

portada libro picarona ¡no hay sido culpa mía!

Autor: Lester, Helen

Ilustrador: Munsinger, Lynn

Categoría: Álbumes ilustrados

Peso: 0.255kg

Edición:

Encuadernación: Cartoné

Formato: 25x25cm

Páginas: 40

El libro del que os hablo hoy, es el segundo de este estilo que reseño. Hace unos meses, la editorial PICARONA, me hizo llegar un título también bilingüe que me encantó. Se titula Yo primero, Me first. Podéis leer la reseña si os apetece haciendo click —-> AQUI.

En él os explicaba las claves para que los niños aprendan a ser pacientes y esperar turno, cosa que les cuesta bastante cuando son pequeños.

En este caso, la autora (la misma en ambos libros) presenta un libro súper divertido. Comienza con un pequeño percance del protagonista Murdley Gurdson y a raíz de esto, conocerá a un grupo de amigos de lo más original y variopinto.

Me gusta mucho la estructura que tiene, ya que puede utilizarse de un montón de maneras con los niños pequeños, tanto en el aula como en casa.

no ha sido culpa mía. Picarona
No ha sido culpa mía. Picarona

Me recuerda mucho a esos juegos que hacíamos de pequeñas, tipo al de «La abuelita cuando murió…»  ¿Os acordáis? teníamos que ir diciendo las cosas que había dejado en herencia la abuela. Se hacía en corro, cada uno tenía que decir una cosa y repetir las que habían dicho los demás anteriormente, hasta que alguien se equivocaba.

En la trama del cuento No ha sido culpa mía, pasa algo similar, ya que cada cierto tiempo aparece un  personaje nuevo que tiene relación con los anteriores y del que los lectores deben acordarse.

No ha sido culpa mía. Picarona

Utilicé este libro en las clases extraescolares de inglés, en un grupo de 6º de primaria y causó sensación.

Hicimos varias actividades, entre ellas el juego adaptado del que os hablaba hace un momento.

Los niños debían recordar las frases encadenadas que iban apareciendo en el texto. Como algunas palabras eran un poco complicadas, si no las recordaban las decíamos en castellano y después las pronunciaban en inglés.

no ha sido culpa mía. Picarona

Fue una forma genial de aprender vocabulario nuevo y expresiones que no conocían.

Otra de las actividades que hicimos fue la siguiente:

Uno de los niños leía en inglés el texto, yo le ayudaba a mejorar la pronunciación, los demás trataban de adivinar lo que habíamos dicho y lo traducían al castellano.

Fue muy divertido, ya que ponían en funcionamiento la memoria y el sentido común. Muchas veces decían cosas por aproximación o por descarte. Cuando acertaban les hacía mucha gracia y les quedaba grabado en la memoria. Es una forma genial de aprender, la técnica de ensayo-error.

Después trataban de recordar rápidamente las palabras que habían escuchado en frases anteriores para darle sentido a la traducción.

No ha sido culpa mía. Picarona

A estas edades el tema de la competición les motiva mucho, así que hay que aprovecharlo en su beneficio para lograr objetivos concretos.

Como el cuento tiene un montón de palabras complicadas y expresiones interesantes, apuntaron cada uno en su libreta las cosas nuevas que habían aprendido y me lo dieron.

Una vez lo tuve todo en mi poder, propuse jugar al ahorcado para afianzar conceptos. Les encantó la idea, y finalmente se fueron del aula sabiendo decir un montón de cosas que antes desconocían.

A la semana siguiente, lo primero que me preguntaron es si había traído el libro para seguir aprendiendo y  continuar haciendo juegos con él.

Es impresionante el jugo que se le puede sacar a un solo libro de cuentos. Es cuestión de echarle imaginación y poner todos de su parte para que el aprendizaje, en este caso del idioma, sea algo muy apetecible y divertido.

¿Conocéis los libros bilingües? ¿Os gusta leerlos con vuestros peques?

Un saludo y sed buenos.

Gloan.

 

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