En el valle de los molinos vivían hombres, mujeres y niños como todos los demás. Entonces, un día, llegaron las máquinas perfectas. A los habitantes del valle les bastaba con pulsar un botón para vivir en un mundo perfecto. Así fue como todos dejaron de soñar… ¿Todos?

¿Para quién?
El valle de los molinos está pensado para peques a partir de los 5 años, pero es un álbum que todos debemos leer porque contiene un mensaje brutal y muy necesario en los tiempos que corren.
¿Qué podemos trabajar o aprender con este cuento?
Podemos leer entre líneas y trabajar aspectos tan importantes como:
- La incidencia de las nuevas tecnologías en la vida diaria.
- El valor de los sueños.
- La perfección.
- La importancia de ser único y diferente.

¿De qué trata la historia?
En el valle de los molinos todos vivían felices y contentos. Todos lograban las cosas con esfuerzo y dedicación, hasta que un día, las máquinas perfectas aparecieron haciendo que todo fuese perfecto. Los habitantes del valle de los molinos solamente tenían que apretar un botón para conseguir un postre perfecto, un día perfecto, para tener un amigo perfecto, para vivir un momento perfecto… tan sencillo como eso.
Las estrellas fugaces, pasaron a un segundo plano. Ya nadie se acordaba de ellas para pedir un deseo, total , ¿para qué? si con solo apretar un botón lograban que todo fuese idílico, que todo fuese perfecto.
Se olvidaron incluso de lo que más caracterizaba a su pueblo, los molinos. Por eso, un día, el viento dejó de soplar pero nadie se dio cuenta de ese detalle. Todos estaban ensimismados, metidos en su mundo de perfección.
Bueno, todos no. Ana, la modista del pueblo todavía soñaba con volver a bordar y a coser como antes hacía. Desde que las máquinas llegaron al pueblo, su nivel de trabajo había bajado en picado. Ya apenas nadie la necesitaba, pero ella se imaginaba bordando encajes de mar, botones de estrellas, abrigos de nubes.
Ella era la única que permanecía despierta cuando el pueblo dormía.
Una noche, advierte una extraña silueta recortándose a lo lejos, donde los molinos dormían. Era el Hombre Pájaro. Él también soñaba y quería lograr algo muy particular. Ana se ilusiona mucho, se emociona al ver que todavía queda alguien con ganas de luchar por las cosas y dejar de lado esa perfección que había consternado al pueblo, así que decide echarle una mano al Hombre Pájaro.
Gracias a su perseverancia, a su constante lucha, a su tesón, a su empatía y a su ilusión, peleará para que todo vuelva a la normalidad. Para que sus vecinos recuperen sus sueños y todos vuelvan a ser los que eran.

Valoración personal.
Editorial Tramuntana nos ofrece un cuento de esos que enamoran desde el momento en el que los tienes en la mano. Valeria Docampo, su ilustradora, es capaz de transmitir magia de una manera asombrosa. Cada página del cuento es una obra de arte. Utiliza los colores de forma magistral y consigue transmitir un montón de emociones por medio de pincel.
Es un cuento que se lee muy bien. No tiene demasiado texto y el mensaje es bastante claro, aunque para una lectura autónoma, los peques deben tener la suficiente destreza lectora como para poder abordarlo.
Un libro, como os decía, para pequeños y mayores. Trata temas muy importantes como la incisión de la tecnología en nuestra vida. Algo que no podemos dejar de lado, porque está a la orden del día y es bueno saber manejar, pero de la manera correcta.
Cada vez es más común ver gente por la calle caminando mientras miran su teléfono móvil. Se ven estampas en mesas de restaurante donde cada cual mira a su teléfono en lugar de compartir momentos con las personas que tienen al lado. Se ven parejas tomando algo, una en frente de la otra, que en lugar de hablar o dedicarse el tiempo, prefieren fijar la mirada en su teléfono móvil.
Seguro que todos habréis comprobado que esto que cuento es real, o incluso lo habéis experimentado en propias carnes. Yo levanto la mano porque soy una de esas personas captadas por las nuevas tecnologías, que si bien es cierto, trato de corregirme día a día, reconozco que me/nos tienen completamente absorbidos.

Las redes sociales son un punto de inflexión brutal. Cada vez es más común imágenes de casas perfectas, de familias perfectas, de momentos perfectos, de comidas perfectas en ellas. Toda esa perfección nos lleva directamente al engaño y trae graves consecuencias a personas que no tienen una buena autoestima o que son fácilmente vulnerables. Nadie se pone a pensar que lo que ven es solamente una imagen, pero que la realidad es otra. Detrás de un salón impoluto hay una casa completamente caótica en muchos casos. La perfección NO EXISTE, aunque traten de hacernos creer lo contrario.
Es más, la perfección no existe, y bajo mi punto de vista es MUY ABURRIDA. Yo prefiero tener la casa patas arriba porque eso quiere decir que pude pasar el tiempo que quise jugando con mi hija, pasando el día fuera tomando algo con mi familia o haciendo lo que en ese momento me apeteciese. El tiempo de cada uno es el bien más preciado que hay y lo gestionamos a nuestro antojo.
No por el hecho de mostrar una imagen perfecta en las redes sociales, quiere decir que esa persona sea feliz. ¡Qué va! Eso no es así. En el cuento lo explican más que bien. La perfección no traía consigo la felicidad. El pueblo de los molinos se había convertido en un pueblo de gente sin ilusión, sin sueños, porque todo se lo daban hecho. Ya no necesitaban luchar por lo que querían, lo tenían todo al alcance de su mano.
No hay nada más satisfactorio que lograr un objetivo con mucho esfuerzo. Cierto es, que si te lo dan, la cosa se vuelve mucho más sencilla, pero pierde la magia. Eso es algo que siempre me enseñaron desde pequeña, a valorar el esfuerzo del resto para conseguir algo y a esforzarme para lograr lo que yo quisiese, porque la recompensa es mucho mayor, sobre todo a nivel emocional.
Este es uno de los aprendizajes más bonitos que deja el cuento que os acabo de reseñar. La importancia de valorar las cosas, la necesidad de luchar por un sueño y de ser tenaz para conseguirlo. No caer en la tentación de lograr algo de forma sencilla porque, normalmente, esto nunca trae cosas buenas.
Estos son valores básicos que todos los peques deberían tener.
Os animo a leer el cuento hasta el final porque os gustará muchísimo. Disfrutad de sus ilustraciones, de la magia de su texto y guardad los aprendizajes que trae consigo. Es una auténtica maravilla. Una joya literaria que ya tiene un lugar privilegiado en mi estantería.













