De sobra sabemos la importancia que tiene trabajar las emociones desde bien pequeños para poder entender lo que nos ocurre en cada momento. Es la única manera de saber gestionarnos y de ser capaces de actuar de forma correcta.
Las emociones son la base de todo y es necesario conocerlas, entenderlas y saber interpretarlas, tanto en nosotros mismos como en los demás.
Una buena forma de aprender más sobre ellas es por medio del juego. Sobre todo en edades tempranas es un recurso excepcional que capta la atención de los peques para que aprendan mientras se divierten.
Cayro nos presenta EMO PARK. Un juego de observación y representación de emociones.

¿Para quién está pensado?
Para peques de entre 5 y 8 años, pero como ya sabéis, es todo muy relativo. En mi clases lo utilizo con niños y niñas mayores, de los últimos cursos de primaria e igualmente les encanta.
Se precisan 2 jugadores o más por partida y cada partida dura en torno a 20 minutos. Un tiempo perfecto para que no se saturen, sobre todo los más peques.
¿En qué consiste?
Los jugadores han de encontrar, en un tablero, qué personaje está representando cada uno de ellos con la ayuda de una de las emo-marionetas que incorpora el juego.
¿Qué es lo que contiene?
- 1 tablero
- 1 reloj de arena de 30 segundos
- 40 tarjetas con la imagen en detalle de una escena que aparece en el tablero
- 3 Emo-marionetas reversibles de fieltro e identificadas por color:
- Alegría-amarillo
- Calma-verde
- Enfado-rojo
- Miedo-azul fuerte
- Tristeza-azul claro
- Sorpresa-naranja
Las tarjetas vienen en castellano y en inglés, perfecto para practicar también en otro idioma un montón de vocabulario. Una idea fantástica.

¿Cómo se juega?
Por turnos, cada jugador cogerá una de las tarjetas del mazo sin que el resto la vean. Luego escogerá la marioneta que se corresponda con la emoción que aparece en la tarjeta, girará el reloj de arena e irá describiendo lo que pasa en la escena sin mencionar las palabras prohibidas.
Es como una especie de TABÚ DE LAS EMOCIONES.
El resto de jugadores debe adivinar qué escena está representando y señalarla en el tablero. El más rápido ganará esa tarjeta y el turno pasará al siguiente jugador.

Si se acaba el tiempo y nadie acierta, el jugador que está haciendo la representación perderá una de las tarjetas que hubiera ganado anteriormente.
El juego finaliza cuando cada jugador ha representado 4 tarjetas o cuando se hayan jugado y encontrado las 40 tarjetas del juego. Gana quien haya logrado más tarjetas.

EL USO DEL JUEGO EN EL AULA.
Para mí, ha resultado ser un recurso perfecto a la hora de introducir a mis alumnos en el mundo emocional. Gracias a las marionetas de colores han ido interiorizando cada una de las emociones con su nombre.

Hemos aprovechado para dramatizar e interpretar previamente cada una de las emociones, de manera que, antes de empezar a jugar, todos tuviesen una noción general de ellas y pudiesen ser capaces de identificarlas en el tablero de juego.
A los peques les ha gustado mucho y se han sentido cómodos jugando, además de disfrutar de lo lindo, reír, charlar sobre lo que cada uno iba representando… Me ha parecido un juego muy enriquecedor al que poder sacarle muchísimo partido. Un imprescindible ya en el aula.

A nivel académico es perfecto para trabajar:
- La expresión oral.
- La interpretación.
- El lenguaje corporal.
- La agilidad mental.
- La improvisación.
- La creatividad.
- Respetar turnos.
- Trabajar el juego cooperativo.

Un recurso, como veis muy completo, que nos puede servir para trabajar un montón de competencias indispensables en el día a día de los peques.
Si os interesa podéis saber un poco más de él haciendo click —> AQUI