Todos los niños pasan por una época en su vida donde se creen el centro del universo. Normalmente suele darse en edades tempranas, sobre los 3-4 años. Es la etapa más ególatra que presentan y que es común a todos. (Otra cosa distinta es que más adelante, haya personas que destaquen por su personalidad competitiva).
En esta etapa, los niños quieren ser los mejores en todo, los primeros en todo, el centro de todo, y si no lo logran, aparecen las rabietas y pataletas pertinentes.

Queda de mano de los padres y de los profesores hacerles ver que no pasa nada por perder de vez en cuando. Está bien querer ser bueno, porque es un rasgo de superación por parte del niño, pero tampoco tiene que tornarse obsesivo, porque entonces estamos ante un problema y no precisamente de los que se corrigen fácilmente. Continuar leyendo «Cuento para aprender a esperar. Yo primero-Me first»